domingo, 14 de noviembre de 2010

Recuerdo Subterráneo

Serra me pide breve texto conmemorativo, aquí va.

RECUERDO SUBTERRÁNEO
¿Juicio de Nuremberg?¿Muro de Berlín?Dos bombas atómicas parten el mundo en dos infiernos nuevos, pero hay otro cielo y nuevos pozos de horror
Nací en 1951 Contraje poliomielitis en 1953 Golpe militar en 1955 Argelia Viet-Nam Contraje poesía en 1965 The Beatles Orgasmo y Guerra Fría y nuevo golpe militar en el 66. Revistas artesanales, vuelta a la tribu La Guerra es Negocio Rosario 1968 Rutas argentinas Estado de coma Colegio del Terror
Mariguana Poesía en los parques Policía ¿Hippies? Exilios Patrullas TV Color, Tanguito ¿Anfetas? Mafalda. Patrulla en todas partes. Almendra. ¿El Che? Rayuela.Picana eléctrica Santana Poesía Hendrix LSD Música Progresiva y/o Violencia Regresiva Sociedad Anónima Woodstock PELO ¿Naufragar? ¿Matar o morir? Me fui del país volví Expreso Imaginario Vivir la Esencia Miguel Grinberg Antimitomanía Color Humano Amor de primavera Borges Pink Floyd Stanley Kubrik Ecos del Viento Monterrey pop. Terrorismo norteamierdicano permanente Piazzolla Dibujos locos FAL con Ford Miedo Poesía Terror Viaje psicotrópico Zappa Censura ¿Amor libre?¿Que significaba ANTIMITOMANÍA? Flor o alambre de púas Mariposa o revólver, paloma o gendarme, ecología o apocalípsis Soledad futbolizada Triple A Un lugar, aquellas revistitas de mano en mano o por correo eran soñar un tiempo de confluencias ¿Paz?¿Pan?¿Trabajo? Afuera es noche y llueven misiles Made In Miedo Love and peace Soñar y reventar Mil golpes no pueden parar el estallido de un poema pero cien mil poemas no pueden parar la tortura global Nuevas tecnologías Hambre Orgasmo virtual Señales Obesidad mórbida anorexia Brumas ¿paco o éxtasis? Hipermercado o ANTIMITOMANÍA, una pequeña Ayuda.






Rubén Vedovaldi

domingo, 5 de julio de 2009

Rubén Vedovaldi, una luz que llegaba del litoral.




por Marcelo Marcolín


La generación subterránea en su faz poética produjo un quiebre a partir de la restauración de la democracia en Argentina. Muchos de aquellos poetas rebeldes y transgresores prefirieron los perfumes de la formalidad literaria antes que seguir por los caminos trazados por los legendarios beatnicks y los tumultuosos rockers criollos. En esta situación podemos encontrar a varios poetas que niegan su pasado under, a tal punto que cuando dan cuenta de sus biografías es notorio encontrar que todos estos comenzaron ha editar a partir de 1984.
Aquí uno llega a la conclusión que no sólo los especialistas literarios, críticos, medios en general, han ocultado a esta generación, sino que los cómplices de esta nulidad aparece en las propias filas del movimiento. Los traidores aún siguen pululando, aún andan por ahí contando historias estúpidas y tratando de ocultar esa mancha en el pantalón.
Pero pese a todo es interesante poder comenzar, a través de esta columna, a mostrar a los poetas subterráneos que sí viven orgullosos de serlo.
Ruben Vedovaldi es un poeta santafesino, he perdido comunicación con él hace algunos años, no obstante algunos datos podemos decir sumado a su poesía, que creo es lo principal.
Vedavoldi nació en Rosario, provincia de Santa Fé, Argentina, un 1° de julio de 1951. Vivió en un pueblo cercano: Capitán Bermudez y fue editor de un boletín literario llamado "Poemas de un Lugar". Integró varias antologías como: Las plateadas manzanas de la luna, Laberintos, Nuevas Voces. Fue colaborador de casi todos los medios under citando algunos como referencia: El vidente ciego, Vivir la escencia, Psyglus, Antimitomanía, Noesis, El pibe sietecolores, Invisible. Tiene un cuaderno de poesía junto a Héctor Altamirano: Mester de Juglaría.
Digno de una poesía sagaz y profunda, Vedovaldi penetra con sus palabras y desarrolla desde su interior la fuerza que expande mundos incadescentes.

LA HARINA LEUDANTE

De la molienda del trigo múltiple
viene el milagro blanco de la harina.
Transpiradas manos de hombres pelirrojos
morenos y rubios obreros anónimos
hicieron y hacen la diaria proeza que el periodismo no ha descubierto
el alimento de los pueblos se vuelve
paquetes de un kilo escatimado de harina leudante.
Espera
apilada en los grandes depósitos de la ambición
el devenir de las especulaciones del comercio.
En una madrugada fría
sube a camiones repartidores aumentada de precio.
Espera en un estante
del pequeño almacén de barrio.
Oye la canción llorosa
y la vocecita de un pibe descalzo, flaco, desgreñado
-"Dice mamá que le anote..."
Sale a la calle de tierra
en manos de pobre. Tal vez las manos del hijo
de alguno de los tantos cosecheros mal pagos.
Cae sobre la mesa de la cocina
de la mujer del cansancio largo.
Siente rasgarse el papel celeste
que lo guardaba; las duras manos que lo trabajan
el agua, cayéndole desde una lata. Y, poco a poco con caricias,
se va durmiendo...
Se va durmiendo y
le viene un sueño por todo el cuerpo.
Se siente entonces
fritas
y humeantes
y enormes
monedas de oro.

Rubén Vedovaldi - 1980

viernes, 19 de diciembre de 2008

“La poesía no sirve, la poesía es”


A LOS 53 AÑOS, MURIO EL POETA DANIEL CHIROM



Por Silvina Friera
Los ojos del poeta irradiaban una ancestral melancolía cuando recordaba que el escritor francés Jean Giono decía que “la poesía es el arte de curar las heridas”. El hecho de escribir poesía, de leerla, era vital para Daniel Chirom. “Sin ella no concibo no sólo mi vida, sino la existencia del mundo. Creo que la actitud que un poeta debe guardar es la misma que la de cualquier hombre para beber la vida: estar en permanente asombro. De allí que podría decir que mi poesía se basa en experiencias personales, pues todo aquello que sucede, ‘me sucede’.” En Buenos Aires –la misma ciudad donde nació, vivió y escribió–, murió ayer a los 53 años el autor de los poemarios Crónica a Robledo Puch, Los atlantes, La diáspora, El hilo de oro, Candelabros, El ojo de los días y el más reciente Manjar del exilio, entre otros títulos. “Era un poeta suave, íntimo, nunca exasperado. Un dandy tristón que conocimos, jamás rebajado a la crítica fácil ni a la maledicencia”, lo definió la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA), en el comunicado donde informaron la muerte del “amigo y compañero”, socio fundador de la institución.

Nacido el 13 de mayo de 1955, Chirom fue abogado y periodista, pero su reino, desde su infancia, fue la poesía. Colaboró en los suplementos literarios de Clarín, La Prensa, La Razón, Tiempo Argentino, El Periodista y Debate, entre otros. Pionero de las ediciones alternativas, a mediados de la década del 70 creó La Trenza Loca, una editorial casera, donde publicaba, con el auxilio de mimeógrafos y viejas máquinas de escribir, libros suyos y de sus amigos. El joven poeta pedaleaba de librería en librería, repartiendo los libros que editaba. En La Trenza Loca publicó Crónica de Robledo Puch, cuyos ejemplares también repartió en bicicleta. Compiló Antologías de Walt Whitman, Wallace Stevens, Edgar Bayley y Raúl Gustavo Aguirre, editadas en fascículos por el Centro Editor de América Latina. En prosa publicó Charly García (1983), y escribió los textos para la cantata Lamdelam, un homenaje al pintor Wilfredo Lam, cuya música pertenece al compositor y director Sergio Piterbarg, estrenada en el Festival Garonne, Toulouse, Francia, por el Ensemble vocal-instrumental Xinum. Y fundó, dirigió y editó la revista de poesía El jabalí.

“Sólo a partir del afecto puedo interesarme en un tema y sentarme a realizar un poema”, explicaba. “Pero a partir de la idea primigenia, trabajo y mucho, a tal punto de que ninguno de mis poemas tiene menos de sesenta versiones. Y ello es porque, como creyente, poseo un respeto reverencial por la palabra. Es gracias a ella que existimos, es ella quien nos otorga la vida. Porque un nuevo poema es un nuevo ser en el mundo, no un simple objeto decorativo. En este sentido soy tajante: la poesía no sirve, la poesía es. El compromiso del vate debe ser primero y ante todo con la vida, por lo cual no puede ‘mentir’ un poema. El oficio es para perfeccionarnos, no para crear flores artificiales, pues cuando fraguamos palabras, nada es superfluo.”

  

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-12152-2008-12-02.html

miércoles, 30 de abril de 2008

LA OTRA CULTURA




por Miguel Grinberg

'La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tienen el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.'ALDO PELLEGRINI

No es fácil ser joven. Nunca es fácil. Sea donde sea. Especialmente cuando uno se pregunta para qué sirve, para qué va a vivir, en qué va a invertir su existencia. Tarde o temprano la pregunta se implanta en la respiración. Y desde ese,momento es una compañía incómoda, una especie de espina invisible imposible de extirpar.La otra noche sentí algo raro en el estadio Obras, el día del recital que unió a Charly y a Luis Alberto. Cuando al final se juntaron Serú Giran y Jade, cuando Cristálida comenzó a deslizarse en mis oídos, no pude evitar que reaparecieran en mi memoria imágenes del verano de 1973 en Buenos Aires. La cosa se repitió cuando el bis trajo otro tema de la época de Pescado Rabioso.Verano de 1973.

Desde mi programa radial El Son Progresivo habíamos comenzado a organizar reuniones de gente joven en el Parque Centenario. Varios músicos trabajaron bastante en ese proyecto: Luis Alberto, Rodolfo García, Emilio del Guercio. Cada domingo se reunían cerca de 400 jóvenes y se habían armado grupos de afinidad por temas: poesía, teatro, música, psicología, pintura, comunidades. Había exaltación, fraternidad, expectativa. A medida que el frío del otoño se hizo notar, terminamos todos haciendo un fondo común y alquilamos un caserón en Constitución, que se conoció como 'La Casa del Parque'.Los mambos entonces fueron muchos, la confusión se hizo intolerable. Yo no quería ser líder de eso, de nada. Y en agosto anuncié mi retirada. Otros se habían retirado antes. A las tres semanas la cosa se hundió en la nada. ¿Fracasamos? En cierto modo, sí. Porque los planes que habíamos hecho no prosperaron, no fueron más allá de un par de estaciones del calendario. Pero en otro plano, el que nadie organiza, la experiencia del parque le cambió la vida a un montón de jóvenes. Que pese a lo temprano de la experiencia, en un medio tan rígido como el nuestro, intuyeron que era mejor confluir que competir, y eligieron tal cosa para el resto de su vida.

Cuando terminaba aquel verano, al atardecer, di varias vueltas a la plazoleta de reuniones con Luis Alberto. Me contó un secreto: la experiencia Pescado Rabioso se acababa. Cuando oscureció todos hicimos la enorme ronda habitual de despedida. Manos juntas, centenares de manos. Un círculo que abarcaba un enorme pedazo de terreno, y un concreto murmullo de felicidad. Pero igual se incubaban algunos desencuentros.Y Cristálida decía: 'Sombras inútiles en el parque. Los que llamaba no aparecieron. Todo gigante termina exhausto, de que lo observen desde afuera'. Al final del tema, en Obras, Luis corrigió el último verso y dijo duramente 'de que lo devoren desde abajo'.No, el parque no fue inútil.

Hubo después otros parques parciales, efímeros, por mil motivos. No sólo internos sino también externos: la hostilidad ambiente que provoca el mero hecho de que algunos jóvenes se reúnan pare charlar o para intercambiar discos.

En Obras, un rato antes de empezar el concierto, se me acercó a escritor Pancho Muñoz. Una vez me había interrogado acerca de las publicaciones 'subterráneas' y la cultura argentina 'alternativa'. Es algo que hemos debatido también en un programa (Agenda Invisible) que hacemos martes y viernes a las 18.30 por Radio Municipal con varios intelectuales nada complacientes. Y Pancho me dijo: 'Me equivoqué, esto no es underground, esto es otro cultura'.¡Allí está la cuestión!

Durante mucho tiempo nos conformamos con pequeñas porciones de la realidad cultural. Rechazábamos vehementemente todo lo que nos ofrecían y que sentíamos agónico. Pero lo que emprendíamos se confinaba en marcos pequeños, en rumbos breves, en zonas limitadas. Quizás fue necesario, tal vez hayamos necesitado ese largo período de incubación. Fue cierto, como cantó La Pesada del Rock, que cada día éramos más. Que 15.000 jóvenes llenaran el Velódromo Municipal en 1971 para el Festival B.A. Rock, era excitante, placentero.

Pero cuando terminaba la música, cada uno volvía a su isla, a su pequeña casucha de sobreviviente del naufragio, para escuchar algunos discos o leer alguna revista.Cuando empezaron a multiplicarse por correo los boletines de poesía, también brotó el sentimiento de que se estaba ante un acontecimiento. Lo ha sido, en cierta medida. Pero tampoco constituyó la respuesta global a todos nuestro interrogantes. ¿Cuáles son éstos? Ya lo dije al principio: cómo vivir y para qué.

Sobre 1977, el ímpetu del movimiento roquero comenzó a desinflarse. Los músicos, que no son Superman, descubrieron que hasta la canción más hermosa no era suficiente para crear mundos nuevos. Los poetas de los boletines, que no son visionarios, descubrieron que despachaban centenares de copias y raramente alguien les escribía una carta de verdad. Los recitales empezaron a escasear, igual que la plata. Los últimos tres años han sido verdaderamente opacos.¿Es una queja? Para nada. ¿Dónde estaba escrito que siempre íbamos a tener pura fiesta y ningún bajón?

Pero el amor de primavera siguió dando vueltas, en el más crudo invierno de las almas.Me sentí muy cerca de Luis Alberto la otra noche. Pese a que desde que salió mi libro Cómo vino la mano (por el cual Pipo y Jorge le hicieron una especie de 'Juicio sumario' privado un día en el Expreso Imaginario) algo se enfrió en el canal de nuestras comunicaciones. Más allá de que con eso ganen dinero, tanto el reencuentro de Almendra como la reunión de Luis y Charly me impresionan como esfuerzos titánicos para recuperar no solamente el antiguo fervor, sino para ejemplificar la necesidad de que empecemos a juntarnos más acá de la música, fuera de las pavadas y las chiquilinadas divergentes.Somos otra cultura, que no es contra ni anti.

Que a la larga, cuando vaya a parar al panteón la colección de estereotipos culturales que ya no nos nutren, va a constituir una faceta más de la cultura.Por más descangayada, inmadura y balbuceante que parezca, esta otra cultura no es necesariamente 'nueva'. Tampoco interesa tal etiqueta. Pero no empieza ni termina con el rock. Empieza y termina con la poesía.La poesía, como bien afirmaba Aldo Pellegrini, es lo que le cierra la puerta a los imbéciles. Por eso, recuerdo, cuando en 1964 comenzamos a unirnos los poetas latinoamericanos para construir una solidaridad expansiva, Thomas Merton dijo: 'Nos estamos uniendo para defender nuestra inocencia'.

Nuestra inocencia. No somos perfectos, y seguramente no lo seremos. Pero estamos vivos, y en el mundo. Entonces, a partir de la música y el poema tenemos que empezar a dialogar y a inventar rumbos para nuestra energía. No hablo de hacer un partido político, ni de ir a hacer manifestaciones. Hablo de crecer y crear.Uno de los planos en el que se puede llevar esto a la práctica, es el de la autoeducación.

El desafío consiste en que nadie va a hacerlo por uno, y que debe surgir de la suma de estos unos, que —créase o no— 'buscan llenos de esperanzas, el camino que los sueños prometieron a su ansias'. No es el tango el que se murió, son los tangueros. No es el folklore el que se adormeció, sino gran parte de los folkloristas. No es el rock el que se pudrió, sino un montón de roqueros con vocación de parásitos. No hay más lugar para la queja. El que lamenta, pierde.Vi en privado la segunda parte de La Guerra de las Galaxias. Allí, el maestro Yoda (el que le da la Fuerza a los Caballeros Jedi) dice acertadamente que nuestro mayor enemigo está adentro, en la forma del temor, la ira y la agresión. Tenemos que pacificarnos por dentro: sólo así podremos contribuir a la creación de un mundo pacífico.Y en otra coyuntura, Yoda le dice al discípulo que acaba de contestarle 'Voy a tratar' después de recibir una indicación: 'Tratar no: se hace o no se hace'. La autoeducación se hace o no se hace. No se compra en el supermercado ni nadie la entrega por correo.

Nadie va a tocarte el timbre para regalarte el Nuevo Mundo posible. Vas a tener que trabajar mucho para eso. Y con otros, aunque ya te hayas acostumbrado a hacer el papel de llanero solitario en la película de tu historia particular.¿Qué es esto de la autoeducación? Nada más que sacarse de encima todo lo que no sirve para nada: ideas rengas, slogans marchitos, rencores apolillados, datos descoloridos, sueños oxidados, miedos improductivos, en fin, cosas por el estilo. Y como bien dijo George Bateson, que 'sin contexto, las ideas y las palabras carecen de significado', hay que empezar a reunirse para imaginar el mundo en que se desearía vivir. Y una vez que se tenga alguna claridad al respecto... aquí viene lo mejor... crear ese mundo.¿Cómo se hace? Pues por contagio. Si la familia de uno vive hipnotizada por la tevé, es porque nadie les propuso nunca algo mejor. Debe empezarse con la familia, después se sigue con los vecinos, más adelante con el barrio. Tarde o temprano, habrá que empezar en cada barrio, una biblioteca de la otra cultura, un cine-club, un teatro experimental, conferencias, audiovisuales, mesas redondas.

Hagamos de cuenta que vinimos con Solís y tenemos que establecer donde estemos una colonia. Seamos pioneros, sembradores, gestadores, detonadores, inventores, 'locos derviches con secreto amor terapéutico que no puede comprarse ni venderse'... Nuestra militancia debe ser poética. Vivir y actuar poéticamente es —no entiendo para qué compraste esta revista si estás en desacuerdo— lo mejor que nos puede pasar. Hasta cuando estamos apretados como ganado en el subte. Empecemos a sonreír todo el tiempo, cantemos en voz alta caminando por la calle, hagamos de la otra cultura una epidemia benefactora. Claro que por eso no van a parar de golpe las barbaridades de este mundo. Pero por un lado hay que empezar, y alguien tiene que hacerlo. Vos elegís: ¿sos uno más, o sos uno menos?

Revista HURRA10/1980

jueves, 13 de marzo de 2008

POETA AL HABLA por Carlos Barbarito




Raquel Jodorowsky Chile, 1927 Nació en Iquique y aprendió a escribir antes de aprender a escribir y a leer. Ha publicado, entre otros, los poemarios: Dimensión de los días (1950), Aposento y Época (1952), El sentido inverso (1962), Mi casa abrakadabra (1970), 3 millones de años luz o el diario de una costurera (1972), Revelaciones de Alcindor (1983), Chan-Chan, maga lunar & Nazca nacer (1992), y el libro de cuentos Cuentos para cerebros detenidos (1974). Ha vivido gran parte de su vida en el Perú.

ENCUENTRO CON RAQUEL JODOROWSKY(*)

Lima, 11 de setiembre de 1981. Una mujer venida del fondo de la tierra, nacida geminiana adentro de una mina de cobre en el norte de Chile, hija de colonos: de una padre tañedor de balalaika, apaleado en Rusia, minero en Chile, profeta en Israel y de una madre analfabeta, constructora de arados y sembradora de maíz en Argentina, se acerca a mí para dejarme su testimonio. Se llama Raquel Jodorowsky, de oficio poeta, pintora, conversadora con lagartos, arañas y perros bravos. Aprendió a escribir antes de saber escribir. Descubrió los árboles a los once años y al ver al primero lo saludó creyéndolo un señor. Tiene trece libros escritos, un hijo y un gato. Cree firmemente en el hombre y en el arte. Este es el resultado de ese encuentro. Que, según sus propias palabras, es su pensamiento dirigido al corazón de los jóvenes poetas de Argentina, guardianes de la llama de la poesía.

CB: - ¿Qué es la poesía? ¿Cuál es, a tu juicio, la función que deben cumplir la poesía y el poeta en la sociedad actual?

RJ: -Creo que la poesía es lo único que acerca al hombre a su lugar de origen. Considerando que el hombre mismo es un ser prestado en este mundo. Un extranjero que duerme prisionero en las murallas de un gran sueño. La poesía es lo que nos revela algo que hemos traído del Más Allá. Respondiendo la segunda secuencia de esta primera pregunta, acerca de la función que debe la poesía y el poeta cumplir en la sociedad actual, me parece que el poeta y su creación no tienen que cumplir ninguna cosa. Ya el poeta al dar su palabra verdadera está situado cincuenta o cien años adelante. Sus ojos y su mente son visionarias y proféticas. Está por consiguiente, una generación entera más allá de su sitial material en la sociedad que vivencia. Su mensaje está, por lo tanto, dado. Corresponde a la juventud seguir al poeta. Corresponde a la sociedad acercarse a la poesía en actitud de silencio. Y estudiar su contenido. Por esto el poeta es más importante que el político cuya palabra es circunstancial e inmersa en sus problemas terrestres sin relación alguna con el destino cósmico del hombre. La palabra del poeta es la que marca el destino y la historia del alma de la humanidad. Y mientras se tergiversen estos valores, el espíritu de una generación está en conflicto.

CB:- ¿Cómo ves el panorama actual de la poesía latinoamericana?

RJ:- Antes, como ahora, en Latinoamérica o Hispanoamérica, los poetas han brotado como flores de la tierra. En cada país, en cada ciudad, en cada casa, el hombre americano escribe muchas veces sin llegar a pisar las universidades. Heredero de grandes abuelos orfebres, pintores, arquitectos, que dejaron libros de piedras, culturas ancestrales, prosigue creando con belleza. No hay un sitio en el mundo donde tanta gente escriba poesía como en nuestra América. Lo que pasa es que no nos conocemos todos los que somos. Hay los inconvenientes poderosos de la incomunicación cultural entre país y país, el desinterés de las casas editoriales hacia el libro de poemas, el silencio organizado sobre la obra de ciertos escritores combativos y combatidos, etc., etc. El poeta tiene que nadar solo y contra la corriente. A no ser que sea elevado en plataformas políticas de izquierda o derecha. Para resumir, el panorama actual de la poesía en Latinoamérica es rico, importante, en actividad creativa literaria constante. A pesar de las circunstancias desfavorables.

CB:- ¿La poesía debe ser un arte para ciertos y reducidos grupos –léase élites - o, por el contrario, un arte para todos sin excepción?

RJ: - El creador no puede elegir su público. Se escribe simplemente para toda la humanidad. Si hasta la fuente de la poesía tiene acceso una élite, no puede culparse al poeta de esta limitación. Quiere decir que la gran masa está carente en muchos sentidos de educación. La educación es lo que despierta en el hombre la sensibilidad. Y es a través de este vehículo que se aprecian las grandes manifestaciones del arte, son estos problemas de cada gobierno. Repito, no del creador. Existe, claro, lo que a menudo leo en periódicos de izquierda, la tendencia a hacer poesía para el pueblo. Y aquí hay un peligro. Tendríamos que delimitar, los creadores, las capacidades de los diferentes pueblos del mundo. No sería lo mismo escribir para un pueblo culto de cualquier país, de la mayoría de los países europeos, que para un pueblo o pueblos de Mesoamérica y del Cono Sur, donde el analfabetismo de los ciudadanos es pavoroso. ¿Se puede exigir al autor descender en el nivel de su lenguaje creacional para satisfacer necesidades primarias en la educación? Creo que aquí hay dos problemas que a menudo aparecen mezclados y confundidos. Tengamos esperanzas que con el tiempo nuestros pueblos latinoamericanos puedan llegar al nivel cultural de un pueblo como el inglés, para citar generalidades, donde los niños menores en los colegios aprenden de memoria los poemas de Shakespeare.

CB: - ¿La poesía debe estar sometida a dogmas? ¿Qué opinión te merece la poesía panfletaria?

RJ: - La poesía traza caminos de libertad y se sitúa en el lado de la vida que no tiene definición. No pertenece a servidumbre alguna. La poesía no resiste un dogma pues no está basada en el creer sino en el conocer. Al revés de una religión, no tiene la poesía una verdad institucionalizada que deba respetarse a través de equis tiempo. Miremos el transcurrir de la literatura. En cada época uno o varios poetas aparecen y dicen esto o aquello. Tan distintos, a veces contradictorios, sin embargo la belleza que es la Verdad de un poema, es capaz de atravesar épocas y siglos y su emoción sigue vigente. En cuanto a la poesía panfletaria estimo sinceramente que en esa acción hay un error. Comprendemos que el hombre vive actualmente desesperado en su realidad circundante plagada de miserias, injusticias, atentados, hambre. Y echa mano de las vías de comunicación que les son posibles para llamar a la conciencia de los demás. La literatura es usada tanto como otros medios. Pero hay que darse cuenta que nadie es sordomudo, que nadie es ciego ante la crisis social de nuestros pueblos. Ni el poeta escapa a esta realidad inmediata. Pienso que la fotografía es el medio más directo para llamar la atención de estos problemas, la fotografía unida a numerosos conductos de información, prensa, revista, televisión, etc. En la poesía panfletaria, queda el panfleto. La poesía escapa.

CB:- ¿Y la censura?

RJ:- Aprendí que la Edad Media, con sus torturas, cárceles, persecuciones, quemas de libros, extradiciones de ciudadanos, crímenes políticos, etc., había terminado ya varios siglos atrás. Me doy cuenta que mi siglo XX aún continúa vigente. Los historiadores se han equivocado. La censura existe desde los albores de la humanidad. Es un mal inherente al desarrollo del pensamiento. Creo que solamente la Astucia puede quebrar sus barrotes. Pero con censura y todo, el espíritu del hombre jamás ha sido abatido.

CB:- ¿Crees en el surgimiento poético con raíces y caracteres netamente latinoamericanos, algo así como un nuevo Modernismo? ¿Hay indicios de ello en el continente?

RJ:- Creo que el movimiento poético latinoamericano jamás ha dejado de existir. Como nunca ha muerto, nace siempre. Existe la poesía con el poder telúrico y luminoso de nuestra América. Tenemos viejos poetas como las montañas y los ríos que aparecen después de los terremotos. Y cada uno de ellos inaugura su propio lenguaje. Tal vez por esta razón los agrupamientos literarios no sean muy numerosos en nuestros medios intelectuales. Puede ser una gran virtud.

CB:-¿Son útiles los congresos y encuentros de poesía? Por ejemplo, ¿qué importancia tuvo el encuentro de México de 1964?

RJ:-La importancia de los congresos a nivel social es enorme. El encuentro de poetas de otras naciones, la amistad que nace, el abrazo cálido de dos mentes que piensan en un mismo nivel, es mejor que cualquier aburrido discurso. En los congresos, las ponencias y proyectos no los oye nadie. Son espesos. Alrededor de una buena comida es donde he escuchado mejor los pensamientos de un escritor. Deberían organizarse congresos internacionales por lo menos dos o tres veces al año. El mejor ejemplo que puedo darte del congreso de México del 64, es revelarte que allí conocí a Miguel Grinberg, quien trató de decir algo y le arrebataron el micrófono, acción que defendimos todos los presentes. De aquí ha surgido una hermosa amistad, donde los años no cuentan. Visité Buenos Aires en 1974 y fue Miguel quien me ayudó y dirigió en las editoriales donde al fin se publicó mi libro Cuentos para cerebros detenidos. Asimismo me escribo siempre con otros poetas conocidos en estos eventos y puedo decirte que es como tener una gran familia repartida. Tendríamos que juntarnos a menudo.

CB:-¿Cuáles son los obstáculos que, en nuestro continente, se oponen a la acción del poeta y a la difusión de sus obras? ¿Qué opinión te merece la autocensura, mecanismo defensivo del poeta frente a la censura?

RJ:-Aquí me haces dos o tres preguntas en una sola. Bien, como siempre el problema está en las editoriales, en la casas impresoras. Aquí prima un concepto comercial del destino de la literatura. Y como la poesía tiene una venta más lenta que la novela, sencillamente no se ocupan de publicarla. Por otro lado vemos que el público lector está cada vez más interesado en la obra poética ya sea propia o internacional. Por esto creo que las páginas que con labor heroica publican los poetas, esos pequeños folletos que se envían por correo, cumplen una labor de difusión altamente meritoria. Son pequeñas revistas que alcanzan pocos números. Yo las conservo en mi biblioteca, las consulto siempre. Ellas me han hecho conocer a numerosos poetas. Son mejores que un libro. En nuestra América los poetas no sólo escriben, ponen la poesía en acción. Y esas pequeñas revistas de poesía son oro en mis manos. En cuanto a la autocensura, que me preguntas, pienso que cada creador es dueño y señor de su obra. Puede esconderla, modificarla, publicarla, no quererla, etc. Leérsela al gato o difundirla por televisión.

CB:-¿El poeta debe estar integrado a la sociedad en que vive o ser un marginal, alguien de extramuros?

RJ:-Es en la realidad donde se encuentra la raíz de las más enormes imaginaciones. Hasta los elementos del sueño son extraídos en su totalidad de la realidad. Aquí vive el verdadero poeta. Su palabra nace de la vida misma. Y está por lo tanto dirigida a los hombres, a la sociedad. Y el poder de la palabra es lo más grande que hay. En varias sociedades muchos poetas del presente y del pasado han sido considerados peligrosos. Si hay poetas marginados, en los extramuros, es porque allí han sido recluidos y limitados por la sociedad para que no ofrezcan disturbios a sus intereses. Hay poetas que se marginan a sí mismos, se envuelven en su desprecio, no participan de ninguna prepotencia que tuerza el alma, que violente la libertad. El poeta debe estar integrado en una sociedad que merezca la poesía.

CB:-¿Qué respuesta darías a los que predican la muerte de la poesía?

RJ:-Los que predican la muerte de la poesía son falsos profetas. Son pobres de espíritu que nunca se han dado cuenta real que la poesía existe. Mi respuesta sería que aprendan lo más rápido posible a leer mis poemas.

CB:-Finalmente, ¿crees que algún poeta puede todavía hablar de torres de marfil o de arte puro, inmaculado, de academia o laboratorio?

RJ:-No se puede escribir una obra en mitad de la calle. Es necesario el aislamiento del exterior, es imprescindible el gran silencio para que el creador escuche sus voces interiores y plasme hacia afuera la obra de arte ya sea sobre el papel, sobre la tela, sobre el hierro. De todas maneras, un poeta es un viajero solitario aunque no se aísle. Pienso en las palabras del gran Dostoievsky cuando decía hay que hacer todo por la humanidad, pero permanecer lejos de ella… En cuanto al arte puro, el arte de academias y talleres, todo cuanto he leído al respecto me parece una etiqueta sobre un producto elaborado. Si la vida es cambio perpetuo, incesante movimiento, ¿cómo puede hablarse de arte estático? Para mí el arte es sacado de la vida misma, que nadie sabe lo que es, la propia realidad es tan misteriosa. Así es el verdadero movimiento del alma. Los que hablan de arte puro son filósofos que tienen la lengua suelta, no son poetas. El poeta escribe con una palabra que viene desde el fondo de la sangre, no del intelecto, y llega a este mundo para salvar lo hermoso de otro hombre.

(*) Entrevista publicada originalmente en Pan Caliente, Buenos Aires, octubre de 1981.
© Carlos Barbarito

jueves, 5 de julio de 2007

Revistas Subterráneas el aire contra la mordaza












(Si bien esta en esta nota vemos que al autor le han faltado algunos datos, su análisis nos parece interesante. Por eso la reproducimos.)



Siempre existieron, pero ahora arrecian, se multiplican, invaden algunos quioscos. Antes los jóvenes hacían revistas literarias; ahora, se inclinan por el periodismo, contestan a la realidad.Roberto Hugo Mero
Revista El Porteño1982

Si este país quiere convertirse en policía del mundo -bramaba Davis Harris- primero va a tener que meter presa a toda su juventud". Mientras la Universidad de Berkeley escuchaba estas palabras, Noman Mailer escribía los Ejércitos de la Noche y Joan Baez y Jane Fonda acusaban al gobierno norteamericano por el genocidio en Vietnam, se estaba escribiendo una historia distinta. Donde la juventud no podía ser engañada para ir a la guerra, donde los medios de estudio y trabajo escaseaban, donde era imposible convivir con un "american way of life" cada vez más alienado de una experiencia humana.La alternativa era necesaria, pero difusa por la falta de medios de comunicación fieles a los deseos de la juventud yanki e independientes de los sistemas de comercialización. En este contexto aparecería el "Underground Press Syndicate, Liberation News Service and Cosmis Circuit". Un nombre demasiado ampuloso tal vez, pero que no tardaría en dar muestras de una vitalidad y fuerza contestataria en todo el territorio de la Unión. Sintomáticamente, y aún en condiciones dispares, en nuestro país el proceso de marginalidad de la prensa joven no llegaría sino hasta mediados de los '60, cuando la juventud comprendió -entre recitales de rock con celulares en la puerta y los cortes de pelo ordenados por Onganía- que la unidad de pensamiento no era algo simplemente deseado. Que ya se estaba transformando en necesaria.

Cultura y Contracultura

"Las mentes inventivas -editorializaba en octubre '70 la revista Contracultura- son el mayor recurso mundial. Sacúdanse el polvo, hijos e hijas de la inercia. Les proponemos aquí una especie de censo sobre el estado del alma de cada cual. De la faz meramente estadística de la vivienda y la población se ocupa otra gente. El futuro de nuestro futuro esta en nuestras manos". Palabras difíciles de comprender, comparándolas con los movimientos sociales que conmovieron al país desde el Cordobazo (1969) hasta 1973; pero que aún así testimonian el objetivo humanista de estas publicaciones de la década '60-70 y las que habrían de seguirlas.Eco (contemporáneo y Contracultura sistematizaron las ondas surgidas a partir del Mayo Francés de 1968, con toda la carga de romanticismo que vendió desde la Sorbona Conhan Bendit. Pero ambas marcaron también la adopción de un modelo jiposo que la dramática realidad nacional no podía aceptar. La idea de la contracultura significaba el rechazo al sistema económico, social, cultural y político, pero no daba alternativas de lucha para la juventud. Alternativas que serían capitalizadas después en las publicaciones que surgieron desde 1973 a 1976, con distintas características.Cuando el Bolsón dejó de ser la meca de las comunidades y el país vivía la primavera del mayo del 73 a octubre de ese mismo año, las revistas subterráneas se transformaron o desaparecieron tal como existían para asumir otro compromiso: el de una juventud que, mal o bien, luchaba por un futuro más justo.

¿Underground: Subtes o despistes?

Entre 1973 y 1976 funcionaron en Buenos Aires centros importantes de difusión cultural, talleres literarios o musicales que necesitaron medios de expresión y de análisis. Ese período estuvo también marcado por un aumento significativo en el ingreso universitario, laboral y económico; pero al mismo tiempo, golpeado por las contradicciones lógicas en una sociedad y en una juventud hasta hace muy poco amordazada.A la aparición de textos de Brecht, Beckett, Dylan Thomas, Tuñón, Hernández o Guillen, no tardaron en salir respuestas que seguían la línea hippie del golden way norteamericano o, en algunos casos, las variantes orientalistas sugeridas por Krishnamurtti, Tagore y el adefesio filosófico de Kalhil Gibrán. Como contraparte podemos tomar dos revistas: El Hemofílico (en la línea espiritualista) y Grito (en una variante sociológica) que marcaron una época de decisiones entre la búsqueda de la conciencia colectiva o la conciencia individual. Vale decir, entre la juventud como unidad o la juventud como parcialidad.El nº 1 de 'Eclipse' señalaba que "no tiene filiación política. Sólo pretende ser un vínculo de cultura y de los estados de ánimo de Zeus, su Director". Algo bien distinto a la propuesta de Todos en el Hospicio que (en octubre '76) se dirigía a que "en estas páginas tengan cabida todos aquellos que luchan por hoy y por mañana. Porque mientras se pudren los poemas en las carpetas de jóvenes creadores y los talleres y galerías de arte se hunden en la mediocridad, los comercializadores de la cultura logran sus ganancias a costa de la ignorancia".Diferencias que sirven como para determinar una lucha de valores dentro de las mismas revistas subterráneas pero, al mismo tiempo, enfoques opuestos para lograr un movimiento unitario.A pesar de los cortes, cierres y persecuciones que comenzaron a evidenciarse hacia fines de 1975, la actividad de las subtes llegó a formar una verdadera prensa alternativa semi-organizada alrededor de la Comunidad del Parque Rivadavia y (después del desalojo ordenado por Cacciatore) la del Parque Centenario, que impulsaron publicaciones como Isla, Primero Confluir y Solo Sol, impresas en mimeógrafo o duplicadas a maquina. En su conjunto, estas revistas llegaron a editar 2.000 ejemplares en cinco números, en un esfuerzo sólo comparable al logrado por Armos Moreno (Viento, Caleta Olivia, Pcia. de Santa Cruz) que pudo efectuar el recital de Surrock a tres años del Acusticazo (1972).Hacia 1975 se profundizaron las diferencias al cobrar fuerza innegable la cultura rock vinculada con el análisis sociológico, frente a publicaciones de grupos orientalistas como los Hare Krishna o neo dadaistas como El Hemofílico. Estas últimas compartían cartel de publicación mezclando algo de ecología con ciencias ocultas, esoterismo con ciencia ficción, poesía con venta de equipos musicales y, al contradecirse con las necesidades de la juventud, no tardaron en desaparecer. Es así como se llegaría al golpe de estado de 1976 que, al hallar a la prensa subterránea desorganizada, logró echar por tierra con las esperanzas que se tenían para el futuro.Había que comenzar una vez más.

Artesanal o industrial

Antes de la dispersión de marzo '76 por lo menos 30 revistas habían visto la luz y 20 de ellas habían sobrepasado el fatídico n° 1. Mensaje, Pleamar, Antimitomanía, El Perof, Parque de Ratones Blancos, A Buen Puerto, Cosecha (poesía-narrativa), Todos, en el Hospicio, Viento, Eco, Aveluz y Grito (crítica, sociología, poesía). La Mandragora, Puro Cuento, El Cuento (narrativa) habían consolidado una difusión en el público joven y una buena distribución por Corrientes.Las más grandes (Grito, 600 ejemplares, 6 números), y El Cuento, con 5 números y 600 por cada uno) contaron con staff permanente e intervención directa en Congresos como los de Rosario en 1976. Todos en el Hospicio (800 ejemplares por número, 2 números) y El Hemofílico (600 ejemplares por número, 4 números) coparon los recitales de rock y música progresiva, con muy buena calidad de impresión-diagramación, además de un intento por mantenerse en la lucha. En algunos casos (como el de Grito), lograron autofinanciarse y tener publicidad independiente, como una muestra de trabajo constante.Como dijimos, marzo del '76 significó la bancarrota. Primero, por las duras condiciones de censura y represión impuestas (que llevaron a la cárcel al director de El Hemofílico). Segundo, por el costo de las revistas. Tercero, por la negativa de gran parte de los kiosqueros de Corrientes a recibir el material por las periódicas requisas de las autoridades contra la prensa independiente.En 1976 una publicación de 12 páginas, en rotrapint, con tapa color costaba alrededor de $ 20.000. Dos años después la cifra era 100 veces más. Esto, que marcaría el fin de las "grandes de los '70" y por lo tanto un retroceso técnico y de difusión, abrió camino a las publicaciones más chicas y menos controlables, ya que, dadas las condiciones de censura muy pocos editores querían hacerse cargo de revistas con información "caliente". Esta corrida se tradujo en un incremento de las mecanografiadas y las fotocopiadas que, además de reducir costos, no corrían peligro de ser confiscadas.Esta situación volcó el trabajo entre las revistas y barrió con la competencia de las anteriores: importaba más supervivir que vender, llegar al público que apropiárselo. Y sobre todo, se logró la integración de staff más abocados al trabajo común que al estrellato personal. La realidad que se da en estas condiciones aún supervive y se duplica, al tener una organización mínima los editores como para intercambiar ideas y procurarse medios económicos (recitales, venta de libros, rifas) que cubran las pérdidas de la falta de publicidad y las dificultades de distribución.

Política y "subtes"

Las variaciones de las "subterráneas" también se dio en el tratamiento político del material. Las de corte contestatario (Eco, Todos en el Hospicio, El Cuento) y las espiritualistas (El Perof, El Hemofílico), que se dividieron la concepción del "underground", fueron un intento por dar una cara nueva a la prensa alternativa que recién se lograría en el proceso 1977-1981 con Amaru, Ultimo Reino, Aunarte y Nudos, decididamente ubicadas en lo testimonial y cultural sin dudas.El tratamiento político de los temas no se escinde del que le da la prensa comercial, aunque con otros matices. Es la ola del descontento que vive el pueblo argentino el que rompe con la mordaza -en parte- significando un nuevo intento por desenmascarar las lacras sociales. Periscopio y Contexto (entre las "subterráneas" grandes) y Celeste y Bronca (entre las chicas) abordaron temas como los de la insurrección popular en Nicaragua, el genocidio y la antidemocracia en El Salvador, o la lucha de los pueblos por una vida justa. Elementos que explican el aumento de venta y circulación frente a la caída del periodismo oficialista (Crea, 35% menos en ventas. Gente 30% menos) y al dominio censurista de la radio y T.V. Colaboraron en este crecimiento de las "subtes" el desplazamiento hacia el consumismo de publicaciones como Pelo -refrito de Melody Maker estadounidense- o la desaparición de auténticos órganos alternativos como lo fue Crisis entre el 73-76. Condicionados por el carácter comercial de su estructura y el pseudo-hippismo de su mensaje, Pelo, Expreso Imaginario, entre otras, han verificado una caída paralela a un supuesto neutralismo frente a la realidad. Asunto paralelo al aumento del volumen publicitario en sus páginas (sustentado por los mismos medios que monopolizan la radio y la T.V.) y a la onda alienante con un planteo latinoamericano de la cultura.Contra esto, las publicaciones "subterráneas" grandes y chicas, no dependen de la publicidad y por lo tanto poseen una línea independiente que permite abordar cualquier tema sin mordazas.Por supuesto, sin suicidarse.

Prensa alternativa: Voz de lucha

¿A quién se dirigen las "subtes", quién las hace?Con una desventajosa capacidad de impresión, calidad, difusión y venta las "subtes" no son ajenas hoy al mar de fondo del país. Un lugar en el cual su juventud sufre una tasa de deserción del 54%, una censura atroz en los medios de comunicación de masa, que no puede dar trabajo a los 200.000 egresados secundarios anuales, que no ofrece sino una Ley Universitaria de la Edad Media y teorizaciones belicistas y antidemocráticas en sus aulas.En medio de esta realidad, cualquier intento es positivo. Pero por sobre todo es heroico: tal vez más que en 1970-73, cuando las condiciones económicas no eran tan duras, o entre 1973-76, cuando la realidad política no obligaba al silencio. Porque significa un no renunciamiento al derecho de expresión, haciéndolo realidad. Porque se traduce en una unidad de pensamiento más allá de las falsas divisiones. Porque cobra fuerza para decir "basta" sin desesperarse por el mañana, pero construyendo un hoy de tinta y papel y dedos pegoteados en el armado y de resmas llevadas en colectivo y de la angustia por la impresión que no salió o el poema que se perdió entre los papeles.Subterráneas, Undergroun, Alternativas o como se llamen, esos n° 1 que alabó Onetti no caen jamás en el vacío. Porque son una lucha contra la estupidez disfrazada de orden, o el palabrerío que enmascara el miedo.Ya sea el de los grandes editores de saco y corbata como el de los otros: los que se olvidaron de aquellas palabras de Gieco cuando -10 años atrás-la cosa también ardía: "Gente que avanza se puede matar/ pero los pensamientos quedarán"