jueves, 13 de marzo de 2008

POETA AL HABLA por Carlos Barbarito




Raquel Jodorowsky Chile, 1927 Nació en Iquique y aprendió a escribir antes de aprender a escribir y a leer. Ha publicado, entre otros, los poemarios: Dimensión de los días (1950), Aposento y Época (1952), El sentido inverso (1962), Mi casa abrakadabra (1970), 3 millones de años luz o el diario de una costurera (1972), Revelaciones de Alcindor (1983), Chan-Chan, maga lunar & Nazca nacer (1992), y el libro de cuentos Cuentos para cerebros detenidos (1974). Ha vivido gran parte de su vida en el Perú.

ENCUENTRO CON RAQUEL JODOROWSKY(*)

Lima, 11 de setiembre de 1981. Una mujer venida del fondo de la tierra, nacida geminiana adentro de una mina de cobre en el norte de Chile, hija de colonos: de una padre tañedor de balalaika, apaleado en Rusia, minero en Chile, profeta en Israel y de una madre analfabeta, constructora de arados y sembradora de maíz en Argentina, se acerca a mí para dejarme su testimonio. Se llama Raquel Jodorowsky, de oficio poeta, pintora, conversadora con lagartos, arañas y perros bravos. Aprendió a escribir antes de saber escribir. Descubrió los árboles a los once años y al ver al primero lo saludó creyéndolo un señor. Tiene trece libros escritos, un hijo y un gato. Cree firmemente en el hombre y en el arte. Este es el resultado de ese encuentro. Que, según sus propias palabras, es su pensamiento dirigido al corazón de los jóvenes poetas de Argentina, guardianes de la llama de la poesía.

CB: - ¿Qué es la poesía? ¿Cuál es, a tu juicio, la función que deben cumplir la poesía y el poeta en la sociedad actual?

RJ: -Creo que la poesía es lo único que acerca al hombre a su lugar de origen. Considerando que el hombre mismo es un ser prestado en este mundo. Un extranjero que duerme prisionero en las murallas de un gran sueño. La poesía es lo que nos revela algo que hemos traído del Más Allá. Respondiendo la segunda secuencia de esta primera pregunta, acerca de la función que debe la poesía y el poeta cumplir en la sociedad actual, me parece que el poeta y su creación no tienen que cumplir ninguna cosa. Ya el poeta al dar su palabra verdadera está situado cincuenta o cien años adelante. Sus ojos y su mente son visionarias y proféticas. Está por consiguiente, una generación entera más allá de su sitial material en la sociedad que vivencia. Su mensaje está, por lo tanto, dado. Corresponde a la juventud seguir al poeta. Corresponde a la sociedad acercarse a la poesía en actitud de silencio. Y estudiar su contenido. Por esto el poeta es más importante que el político cuya palabra es circunstancial e inmersa en sus problemas terrestres sin relación alguna con el destino cósmico del hombre. La palabra del poeta es la que marca el destino y la historia del alma de la humanidad. Y mientras se tergiversen estos valores, el espíritu de una generación está en conflicto.

CB:- ¿Cómo ves el panorama actual de la poesía latinoamericana?

RJ:- Antes, como ahora, en Latinoamérica o Hispanoamérica, los poetas han brotado como flores de la tierra. En cada país, en cada ciudad, en cada casa, el hombre americano escribe muchas veces sin llegar a pisar las universidades. Heredero de grandes abuelos orfebres, pintores, arquitectos, que dejaron libros de piedras, culturas ancestrales, prosigue creando con belleza. No hay un sitio en el mundo donde tanta gente escriba poesía como en nuestra América. Lo que pasa es que no nos conocemos todos los que somos. Hay los inconvenientes poderosos de la incomunicación cultural entre país y país, el desinterés de las casas editoriales hacia el libro de poemas, el silencio organizado sobre la obra de ciertos escritores combativos y combatidos, etc., etc. El poeta tiene que nadar solo y contra la corriente. A no ser que sea elevado en plataformas políticas de izquierda o derecha. Para resumir, el panorama actual de la poesía en Latinoamérica es rico, importante, en actividad creativa literaria constante. A pesar de las circunstancias desfavorables.

CB:- ¿La poesía debe ser un arte para ciertos y reducidos grupos –léase élites - o, por el contrario, un arte para todos sin excepción?

RJ: - El creador no puede elegir su público. Se escribe simplemente para toda la humanidad. Si hasta la fuente de la poesía tiene acceso una élite, no puede culparse al poeta de esta limitación. Quiere decir que la gran masa está carente en muchos sentidos de educación. La educación es lo que despierta en el hombre la sensibilidad. Y es a través de este vehículo que se aprecian las grandes manifestaciones del arte, son estos problemas de cada gobierno. Repito, no del creador. Existe, claro, lo que a menudo leo en periódicos de izquierda, la tendencia a hacer poesía para el pueblo. Y aquí hay un peligro. Tendríamos que delimitar, los creadores, las capacidades de los diferentes pueblos del mundo. No sería lo mismo escribir para un pueblo culto de cualquier país, de la mayoría de los países europeos, que para un pueblo o pueblos de Mesoamérica y del Cono Sur, donde el analfabetismo de los ciudadanos es pavoroso. ¿Se puede exigir al autor descender en el nivel de su lenguaje creacional para satisfacer necesidades primarias en la educación? Creo que aquí hay dos problemas que a menudo aparecen mezclados y confundidos. Tengamos esperanzas que con el tiempo nuestros pueblos latinoamericanos puedan llegar al nivel cultural de un pueblo como el inglés, para citar generalidades, donde los niños menores en los colegios aprenden de memoria los poemas de Shakespeare.

CB: - ¿La poesía debe estar sometida a dogmas? ¿Qué opinión te merece la poesía panfletaria?

RJ: - La poesía traza caminos de libertad y se sitúa en el lado de la vida que no tiene definición. No pertenece a servidumbre alguna. La poesía no resiste un dogma pues no está basada en el creer sino en el conocer. Al revés de una religión, no tiene la poesía una verdad institucionalizada que deba respetarse a través de equis tiempo. Miremos el transcurrir de la literatura. En cada época uno o varios poetas aparecen y dicen esto o aquello. Tan distintos, a veces contradictorios, sin embargo la belleza que es la Verdad de un poema, es capaz de atravesar épocas y siglos y su emoción sigue vigente. En cuanto a la poesía panfletaria estimo sinceramente que en esa acción hay un error. Comprendemos que el hombre vive actualmente desesperado en su realidad circundante plagada de miserias, injusticias, atentados, hambre. Y echa mano de las vías de comunicación que les son posibles para llamar a la conciencia de los demás. La literatura es usada tanto como otros medios. Pero hay que darse cuenta que nadie es sordomudo, que nadie es ciego ante la crisis social de nuestros pueblos. Ni el poeta escapa a esta realidad inmediata. Pienso que la fotografía es el medio más directo para llamar la atención de estos problemas, la fotografía unida a numerosos conductos de información, prensa, revista, televisión, etc. En la poesía panfletaria, queda el panfleto. La poesía escapa.

CB:- ¿Y la censura?

RJ:- Aprendí que la Edad Media, con sus torturas, cárceles, persecuciones, quemas de libros, extradiciones de ciudadanos, crímenes políticos, etc., había terminado ya varios siglos atrás. Me doy cuenta que mi siglo XX aún continúa vigente. Los historiadores se han equivocado. La censura existe desde los albores de la humanidad. Es un mal inherente al desarrollo del pensamiento. Creo que solamente la Astucia puede quebrar sus barrotes. Pero con censura y todo, el espíritu del hombre jamás ha sido abatido.

CB:- ¿Crees en el surgimiento poético con raíces y caracteres netamente latinoamericanos, algo así como un nuevo Modernismo? ¿Hay indicios de ello en el continente?

RJ:- Creo que el movimiento poético latinoamericano jamás ha dejado de existir. Como nunca ha muerto, nace siempre. Existe la poesía con el poder telúrico y luminoso de nuestra América. Tenemos viejos poetas como las montañas y los ríos que aparecen después de los terremotos. Y cada uno de ellos inaugura su propio lenguaje. Tal vez por esta razón los agrupamientos literarios no sean muy numerosos en nuestros medios intelectuales. Puede ser una gran virtud.

CB:-¿Son útiles los congresos y encuentros de poesía? Por ejemplo, ¿qué importancia tuvo el encuentro de México de 1964?

RJ:-La importancia de los congresos a nivel social es enorme. El encuentro de poetas de otras naciones, la amistad que nace, el abrazo cálido de dos mentes que piensan en un mismo nivel, es mejor que cualquier aburrido discurso. En los congresos, las ponencias y proyectos no los oye nadie. Son espesos. Alrededor de una buena comida es donde he escuchado mejor los pensamientos de un escritor. Deberían organizarse congresos internacionales por lo menos dos o tres veces al año. El mejor ejemplo que puedo darte del congreso de México del 64, es revelarte que allí conocí a Miguel Grinberg, quien trató de decir algo y le arrebataron el micrófono, acción que defendimos todos los presentes. De aquí ha surgido una hermosa amistad, donde los años no cuentan. Visité Buenos Aires en 1974 y fue Miguel quien me ayudó y dirigió en las editoriales donde al fin se publicó mi libro Cuentos para cerebros detenidos. Asimismo me escribo siempre con otros poetas conocidos en estos eventos y puedo decirte que es como tener una gran familia repartida. Tendríamos que juntarnos a menudo.

CB:-¿Cuáles son los obstáculos que, en nuestro continente, se oponen a la acción del poeta y a la difusión de sus obras? ¿Qué opinión te merece la autocensura, mecanismo defensivo del poeta frente a la censura?

RJ:-Aquí me haces dos o tres preguntas en una sola. Bien, como siempre el problema está en las editoriales, en la casas impresoras. Aquí prima un concepto comercial del destino de la literatura. Y como la poesía tiene una venta más lenta que la novela, sencillamente no se ocupan de publicarla. Por otro lado vemos que el público lector está cada vez más interesado en la obra poética ya sea propia o internacional. Por esto creo que las páginas que con labor heroica publican los poetas, esos pequeños folletos que se envían por correo, cumplen una labor de difusión altamente meritoria. Son pequeñas revistas que alcanzan pocos números. Yo las conservo en mi biblioteca, las consulto siempre. Ellas me han hecho conocer a numerosos poetas. Son mejores que un libro. En nuestra América los poetas no sólo escriben, ponen la poesía en acción. Y esas pequeñas revistas de poesía son oro en mis manos. En cuanto a la autocensura, que me preguntas, pienso que cada creador es dueño y señor de su obra. Puede esconderla, modificarla, publicarla, no quererla, etc. Leérsela al gato o difundirla por televisión.

CB:-¿El poeta debe estar integrado a la sociedad en que vive o ser un marginal, alguien de extramuros?

RJ:-Es en la realidad donde se encuentra la raíz de las más enormes imaginaciones. Hasta los elementos del sueño son extraídos en su totalidad de la realidad. Aquí vive el verdadero poeta. Su palabra nace de la vida misma. Y está por lo tanto dirigida a los hombres, a la sociedad. Y el poder de la palabra es lo más grande que hay. En varias sociedades muchos poetas del presente y del pasado han sido considerados peligrosos. Si hay poetas marginados, en los extramuros, es porque allí han sido recluidos y limitados por la sociedad para que no ofrezcan disturbios a sus intereses. Hay poetas que se marginan a sí mismos, se envuelven en su desprecio, no participan de ninguna prepotencia que tuerza el alma, que violente la libertad. El poeta debe estar integrado en una sociedad que merezca la poesía.

CB:-¿Qué respuesta darías a los que predican la muerte de la poesía?

RJ:-Los que predican la muerte de la poesía son falsos profetas. Son pobres de espíritu que nunca se han dado cuenta real que la poesía existe. Mi respuesta sería que aprendan lo más rápido posible a leer mis poemas.

CB:-Finalmente, ¿crees que algún poeta puede todavía hablar de torres de marfil o de arte puro, inmaculado, de academia o laboratorio?

RJ:-No se puede escribir una obra en mitad de la calle. Es necesario el aislamiento del exterior, es imprescindible el gran silencio para que el creador escuche sus voces interiores y plasme hacia afuera la obra de arte ya sea sobre el papel, sobre la tela, sobre el hierro. De todas maneras, un poeta es un viajero solitario aunque no se aísle. Pienso en las palabras del gran Dostoievsky cuando decía hay que hacer todo por la humanidad, pero permanecer lejos de ella… En cuanto al arte puro, el arte de academias y talleres, todo cuanto he leído al respecto me parece una etiqueta sobre un producto elaborado. Si la vida es cambio perpetuo, incesante movimiento, ¿cómo puede hablarse de arte estático? Para mí el arte es sacado de la vida misma, que nadie sabe lo que es, la propia realidad es tan misteriosa. Así es el verdadero movimiento del alma. Los que hablan de arte puro son filósofos que tienen la lengua suelta, no son poetas. El poeta escribe con una palabra que viene desde el fondo de la sangre, no del intelecto, y llega a este mundo para salvar lo hermoso de otro hombre.

(*) Entrevista publicada originalmente en Pan Caliente, Buenos Aires, octubre de 1981.
© Carlos Barbarito

1 comentario:

Carlos Barbarito dijo...

Amigo Luis: Acabo de dejar información y vínculo desde mi blog Viga bajo el agua http://vigabajoelagua.blogspot.com hasta Generación subterránea. Un fuerte abrazo.